El rostro de la jefa, sin el maquillaje o los exagerados pendientes dorados de estrella, parece expoliado. Tras dormir unas horas en casa, se ha entretenido frente al portátil leyendo el correo electrónico, hasta que ha dado con un mensaje urgente de Selene. Varios bufidos y muecas de disgusto más tarde, ha empezado a contestar el mensaje así:
“Selene, cariño
Sabes lo que me fastidia teclear en esta máquina, que apenas tengo idea de cómo se maneja y, desafortunadamente, ahora mismo no hay nadie a mano que pueda ayudarme. Pero en vista de lo patético, de lo exagerado, de lo paranoico de tu mensaje, en vista de la ansiedad que aparece por todo él y que, me imagino, no te dejará dormir, te diré algo. No conozco a Rakidip, no sé si es cabezota, pero tú sí que me lo pareces. Bastante confusa, además. Estás celosa y eso te hace perder la perspectiva. Por completo, cariño. ¿Espías? Ja, casi me atraganto de la risa. Un centro serio, como el suyo, no deja que sus trabajos trasciendan al público hasta que están convenientemente revisados y presentados de forma adecuada para su interpretación. No veo más misterio. Seguramente yo tampoco entendería su informe, pero no por ello pienso que está cifrado o que se trata de una red de espías. Puede que Rakidip deje a la vista las fuentes, pero son sus conclusiones lo que tiene valor. ¿Acaso crees tener una mejor interpretación de sus documentos? Muy bien, cariño, entonces redacta tu propio informe y preséntalo en las oficinas de Memoria Central. En otras palabras: come sano, bebe mucha agua, duerme suficiente y déjate de chiquilladas. Te veo mañana, o sea, hoy. “
La camarera de la peluca rubia sale en ese momento de la barra y se coloca junto a la jefa.
- ¿Vendrá hoy Selene? – pregunta.
- Por supuesto, cariño – responde aquella sin mirarla -. No veo por qué no había de venir.
La camarera sonríe dejando ver sus encías mejor que lo haría un chimpancé. Sopla un mechón de la peluca que se le ha metido en el ojo. La jefa sigue hablando sin mirarla:
- Es una pena lo de su novio – dice -. Parece un tipo con clase, buena planta, inteligente, con cultura, con vocabulario. También es que llevan poco tiempo juntos. Están casi al principio, cuando una va a ciegas, descubriendo detalles que conforman la imagen del otro. Pero a este paso, ella lo va a volver loco con su histeria, con ese asfixiante entrometismo. En cuestión de sentimientos es tan posesiva como tacaña. Continuamente sospecha. Pide unas cuentas que no dará jamás. En fin, veremos lo que duran.