El informe de Rakidip (3/16)

    Detrás de las montañas de residuos, en medio de una planicie desértica, se alza la Clínica Borman de Reciclaje Social, en varios tonos de gris, junto a otras clínicas, institutos y centros de investigación. Rakidip sale del ascensor en la vigésimotercera planta buscando la consulta del doctor Hint. Allí el doctor charla con un colega. “Sí, llevo años suscrito a esa revista de armas”, dice. El colega se marcha. Inesperado cenobita con dudoso deje provinciano, el doctor Hint posee un tic nervioso adquirido en la Guerra del Golfo y lanza guiños con el ojo izquierdo de vez cuando.
    - Los traen aquí cuando son casos perdidos – dice -. No por incurables, sino porque nadie, ni ellos mismos ni nosotros, logra averiguar el mal que padecen. ¿Por qué Reciclaje Social? (guiño). Es el tipo de nombre que les encanta poner a los políticos. Ahora todo es reciclaje. Y no sé para qué, si dentro de cincuenta años no habrá planeta (carcajada). Es más o menos como sigue (guiño): alguien trafica con drogas y el Estado lo permite a cambio de su tajada. ¿El inconveniente? Que un pequeño porcentaje de usuarios se convierte en adicto y crea problemas. Así que nosotros nos dedicamos a reciclar ese porcentaje. La basura que ellos dejan (guiño)(guiño). La mayoría padece un trastorno previo que es lo que les hace (guiño) abusar de una sustancia.
    - Estoy buscando a una persona – dice Rakidip.
    - Lo sé. Siéntese.
    - ¿Lo sabe?
    - Era obvio que más tarde o más temprano usted vendría en su busca. Porque usted es su amigo, ¿no es cierto? (guiño).
    - ¿Cómo sabe…?
    - No ate cabos – dice el doctor Hint -, es mucho más simple. Tiene pinta de ser amigo suyo, ya está. Familiares no le quedan (guiño) (guiño). Aquí tengo su historial, vea: abuso ininterrumpido de alcohol y sustancias tóxicas durante cinco años consecutivos (guiño). Memorícela antes de que me dé por guardarla, igual que Dios nos guarda (tos).
    - No es él – dice Rakidip.
    - ¿Está seguro? ¿cómo se llama su amigo? (guiño). No me lo diga, conozco todos los nombres. ¿Era alto su amigo? Aquí tenemos muchos altos. Mire este: se dedicaba a erotizarse bajo el influjo de hongos alucinógenos, principalmente Amanita muscaria.
    - No, no es tan alto.
    - Este otro: le despidieron del trabajo por absentismo reiterado debido a las drogas. Su negligencia pudo haber facilitado un robo en su departamento. Incluso fue sorprendido durmiendo a escondidas en horario laboral.
    - No, demasiado pálido.