- A mí la vida me ha dejado secuelas por todas partes – dice Rakidip -, taras físicas y mentales que temo irreversibles. Parezco un reloj de sol en día nublado. Una buena curda son dos días para encontrarme, y luego está la pierna. No sé qué clase de órdenes equivocadas da mi cerebro, pero al bajar escalones noto como si los estuviera subiendo.
- Conozco uno que no le funciona el resorte – se echa a reír.
Terminan de bajar los escalones de la entrada principal y doblan la esquina para penetrar en el jardín de la clínica. Sobre el césped se replantea con hileras de ladrillo la consulta provisional del doctor Sístole, separada de la del doctor Penko por un seto de jazmín. El doctor Sístole, centro inevitable del vasto jardín, desciende de una saga de ortopedas. Rendijas oculares tras los cristales de coche blindado y gesto único de ataraxia mal entendida, goza de un rubor eterno.
- ¿Quién es él? – dice sin mirar a Rakidip.
- Ese alguien que se preocupa por un amigo al que no le quedan familiares – dice el amigo.
- Y usted, ¿cómo se siente?
- ¡El amo del mundo! – se echa a reír.
- Es propio de la fase eufórica.
- Pero, ¿qué fase eufórica, si hace dos horas que no consumo? Por cierto, en cuanto salga me voy a por más – se echa a reír.
- Me aburriría inmiscuirme en su vida, pero si no quiere entrar por aquella puerta para quedarse una temporada ándese con ojo. Es todo por mi parte. El resto se lo contará mi colega, el doctor Penko. Rodee el seto y lo encontrará.
El doctor Penko, a la sombra del seto, parece un impostor, un albañil doblado de sesenta años que con camisa verde, jersey a juego y una guasa nada común, finge su cargo rodeado de inquietantes trofeos: un ánfora de las que usaba Sócrates, un obús de la Guerra Española, un hipocampo escupiendo besos desde una pecera triangular. Sonríe simiesco jugando al backgammon con cápsulas marrón y beige mientras convierte despacio las eses en zetas.
- Aquí hay pacientez con todo tipo de traztornoz conductualez – dice -: fobia zocial, agorafobia, deprezión crónica, pzicoziz paranoide… Traztornoz provocadoz o acentuadoz por laz drogaz que lez incapacitan para dezenvolverze con la zoltura dezeada ahí afuera.