- Carol ha localizado a un viejo productor de cine multimillonario recién divorciado de una modelo. Se aloja a partir de mañana en el hotel Continental, que es suyo. Un objetivo perfecto.
- El olor del dinero me pone nervioso – dijo Fredy.
- Ahora dinos qué pintas tú en todo esto – dijo Carol.
- Vaya con tu amiga – dijo Fredy a Cristina.
- Carol – dijo Cristina -, ya te expliqué que no podemos hacerlo sin él. Es el cerebro de la operación.
- ¡Esa es mi nena! – dijo Fredy -. Nos va a salir el dinero por las orejas.
- Pensábamos colar a Carla en una de sus fiestas – dijo Cristina -, tenemos contactos en el servicio de habitaciones. Pero no celebra fiestas.
- Tal vez le guste jugar – dijo Fredy.
Miró a Carla de arriba abajo y soltó:
- Mañana haremos una visita al casino del Continental. Poneros elegantes.
Mientras tanto, a unos nueve mil metros de altura:
- Una llamada del hotel Continental de Santa Pétula, señor – dijo el mayordomo.
- ¿El hotel Continental? – dijo el viejo -. Qué raro. ¿Qué querrán de mí?
- Le recuerdo, señor, que ha reservado la suite para dentro de unas horas.
- Ah, vale, vale. Pásamela.
- Aquí tiene, señor.
- ¿Sí? ¿oiga? O la línea está muy mal o tienes un catarro impresionante, René. ¿Qué no es René? Entonces, ¿quién narices es, amigo? Ah, nuevo. Mire, no se preocupe tanto por ese tipo de detalles, ¿me comprende? ¿Que si estamos cerca? Estamos en el aire, me ha pillado en pleno vuelo. Dentro de unas horas llegaremos a Santa Pétula y estaremos muy contentos de ver que todo está en sus sitio. Hasta pronto. Y cuidado con las corrientes de aire.
En el salón del piso seguía la conversación. Pretendían casar a Carla con el viejo y que esta lo fuera envenenando, así se quedarían con su dinero. El factor clave era un veneno que no dejaba rastro. Fredy y un compinche veterinario lo habían comprobado con gatos de la calle.
- Eso ya lo sabemos – dijo Carol -. Lo que no veo claro es que el viejo se quiera casar con Carla, recién divorciado.
- Depende de Carla – dijo Fredy –. Y por su bien creo que lo conseguirá. Con lo que sabéis ahora no es momento de echarse atrás. Vaya, Cris, has estado largando de lo lindo.