Desperté, comí algo a toda prisa, me puse el traje azul marino de las bodas y a las cuatro en punto llegaba a la sala de conferencias del hotel River Palace para asistir a aquella entrevista de trabajo de una empresa de preservativos, una entrevista en grupo. Éramos veinticinco, todos con corbata en aquella sala de filmaciones. Al frente había un tipo de unos treinta y seis que respondía por Quico, con un Fred Perry color blanco, gafas doradas y pelo engominado. Estaba medio sentado en una mesa, hablando con voz firme junto a un ordenador portátil conectado.
- Elasticidad – decía -. Esa es la característica de nuestra marca. Y no me refiero a las prestaciones de nuestros condones.
Dos tipos del fondo rieron en plan pelota. Quico se puso a repartir unas fotocopias con varios recortes de prensa.
- Las preguntas que les haré serán breves – dijo -. Utilicen la información que les doy y respondan intentando concretar lo máximo posible. A ver, usted – le dijo a un aspirante con cara de problemas intestinales -, ¿de qué habla el protagonista del primer artículo?
Tras leerlo unos instantes en silencio el aspirante tosió.
- Yo creo que…, que está contando lo que ha hecho.
- Ah. Y, ¿qué es lo que ha hecho según usted?
No se atrevía a decirlo.
- Pues… orinar.
- ¿Orinar? Pero bueno, ¿de dónde saca usted “orinar”?
- Aquí dice: “me he cosido los pantalones”, “me he puesto los calcetines”, “me he…”. Yo creo que está claro que ha meado.
Quico le tachó de la lista.
- Lo siento – dijo -, sus conocimientos son insuficientes. Esto es lo que se consigue tras años y años de publicidad engañosa, fraude político, abusos laborales y pasividad ante delitos ecológicos: un analfabetismo arrogante y procaz. Váyase a dormir, su estancia aquí carece de sentido.
- Yo creo que la equivocación no es tan grave.
- ¿Que no? Si no entiende ese texto, ¿cómo narices va a descifrar los albaranes de compra?
- ¿Albaranes de compra?
- No me copie como si fuera un loro.
Dio un CD a otro aspirante con cara de no haber cenado la noche anterior.
- Le toca a usted. Instale en ese ordenador el programa Twinkle. Viene ahí dentro, su icono es una “T” de color amarillo.
Al cabo de diez minutos:
- No lo encuentro – dijo el aspirante -. ¿Seguro que está en el CD?