Quico se dirigió a la mesa del ordenador.
- Cualquier chaval – dijo – ya lo habría instalado, desinstalado, vuelto a instalar, configurado y cambiado las preferencias. Yo siempre digo que como bien se aprende… No, que si bien se aprende… Bueno, da igual. Márchese a dormir.
Mientras el aspirante se iba murmuró:
- Paleto…
Yo me puse en pie.
- Oiga – dije -, yo de paleto no tengo nada. Cuando quiera le demuestro que poseo cultura suficiente, que no títulos, para trabajar con usted.
Él se limitó a cruzarse de brazos y a mirarme por encima de sus gafas de montura dorada.
- Qué divertido – dijo -. Y, ¿cómo pretende demostrarlo, señor sin títulos del cual no sé ni su nombre?
- Me llamo Jorge. Y prefiero que no me haga perder el tiempo con pruebas tan estúpidas y ridículas como las que acabo de presenciar.
- Muy bien, Jorge. Fíjese en el artículo que hay en el centro de la página y dígame: ¿localiza algún error gramatical en la frase al pie de la foto?
La foto mostraba a dos futbolistas en pleno partido. El pie decía: “El Inter no supo aprovechar las oportunidades de que dispuso”.
- Ningún error – dije.
- Léalo otra vez – dijo él -. ¿No detecta algún dequeísmo?
- En absoluto. El dequeísmo se produce cuando en lugar de “que” utilizamos “de que”. Por ejemplo: “yo digo de que deberíamos irnos a comer”. Eso es dequeísmo. Pero en la frase anterior, “de que” equivale a “de las cuales”, refiriéndose a las oportunidades. Por lo tanto, es correcta.
- Vaya, me ha dejado planchado. ¿Sabría decirme en qué año se construyó la catedral de Florencia?
- Si tuviera la respuesta a todas las preguntas de ese tipo sería un robot. Conocer datos significa tener memoria, no cultura. Tener cultura es saber relacionarlos. Y saber encontrarlos.
- Ya veo, le he pillado sin la base de datos encima. ¿Sabría usted dónde buscar?
- Desde luego. Existen enciclopedias, libros de historia, bibliotecas, Internet. Todo se puede encontrar.
Me miró en silencio un instante. Luego dijo:
- Ha dicho que no tiene títulos.
- Es cierto – dije -, aunque fui a la Universidad.
- ¿Por qué no terminó la carrera?
- Me aburría en las clases.
- Entiendo. ¿Alguna frase célebre?
- “El pensar que todos somos idiotas te convierte en idiota”.
- ¿Otra?
- “Tratar a los demás con respeto nos confiere categoría”.
- ¿Son suyas?
- Sí.
- ¿Se las cree?
- Casi siempre.
- Bien, pues a menos que tenga usted alguna objeción al respecto queda pre-seleccionado. Mañana a las cinco le quiero en el hall de este hotel, corbata imprescindible. Y ocúpese de no llevar agujeros en la ropa.