El que pincha (12)

    Los velatorios estaban en el sótano. Avancé a oscuras, apenas podía ver las caras gracias a unos cirios colocados alredor del ataúd, todo parientes del pueblo que no parecían verme. Allí reposaba mi madre de cuerpo presente con la tapa del ataúd levantada, blanca como el papel de fumar del mafioso del anuncio. Me acerqué a su lado.
    - ¿Qué tal? – pregunté.
    - Mucho mejor – dijo.
    - Me alegro.
    Cogí una silla.
    - Estoy trabajando – dije -, no es pinchando discos, es… Bueno, ya te lo contaré en detalle. Publicidad, importación… Ya sabes, grandes negocios de esos que ni tú ni el papá os atrevísteis nunca a emprender.
    - Pep sui tuutus est – dijo.
    - ¿Puedes repetirlo?
    - No creo. Márchate antes de que aparezca tu padre.
    - De acuerdo. Cuídate.
    Pese al mal recuerdo que me dejó el viaje a Alemania no fue el único que hicimos. Siguieron muchos más trayendo Mercedes alemanes a través de Francia. No hacíamos otra cosa, nos pasábamos la vida en la carretera. Nunca íbamos a fiestas, ni a discotecas, ni al bingo. Sólo trabajábamos. No parábamos en los clubs de carretera, ni siquiera a tomar una copa. Éramos dos socios sacando partido de una ocasión. Cuando se terminara la ocasión, nos repartiríamos esa pasta, nos daríamos vacaciones. Me parecía demasiado lo que nos pagaban por paquete y empecé a sospechar que tal vez Quico llenaba los Mercedes de cocaína o algo así. Pero me hacía el loco, trataba de no pensar en ello. Además él parecía tenerlo todo bajo control, tener contactos en todas partes. Me hacía sentir seguro.
    Una tarde viajábamos por la A-42 en dirección a la frontera alemana. Habíamos dejado atrás Lyon cuando Quico despertó de su siesta y se puso a comer pipas de una bolsa que ya le duraba dos días. Empezó a contarme lo bien que se lo pasaba en sus tiempos.
    - Mi generación es la de los que fuimos jóvenes en los ochenta y no es por nada, pero es la mejor. Es auténtica. Nos divertíamos el doble que ahora.
    - ¿Qué hacíais?
    - Uf, pues de todo. Muchas cosas que la gente joven de hoy en día no sabe lo que son. Por ejemplo, ¿quién de mi generación no ha ido a una manifestación anti-OTAN?; o se ha fumado un porro.
    - Sí, todo el mundo lo ha hecho.