Luna (13)

    En este antro hay pocas diversiones mejores que sostenerle la mirada a la jefa. No hay duda de que posee cualidades hipnóticas. Su sonrisa acelera el flujo de sangre hacia mi cerebro. Ella se mueve, se desplaza hacia mi derecha. Rodea la mesa de juego hasta llegar a mí. Sus ojos queman. El verde intenso de su iris tiene pequeñas manchas marrón claro, como lava recién salida del volcán que es su pupila ensanchada, penetrante. Su aliento cosmético envuelve mi cuello. Mi nariz tropieza con su oreja, estaba escondida en esa mata de pelo cobrizo que me golpea la cara mientras sus incisivos superiores se hunden en mi cuello, dejando ir un breve rugido animal, definitivamente felino, de gato grande, viejo y panzón. Sus colmillos se me clavan como puñales liliputienses sobre la piel de Gulliver, inyectando un veneno anestesiante hasta que mi barbilla descansa sobre su clavícula desnuda para impregnarse de todo su aroma corporal. Nada de esto sucede, es todo una ilusión momentánea fruto del efecto hipnótico del turquesa de sus ojos, pero parece que va a suceder ahora, porque ya la tengo delante, casi encima, con los labios entreabiertos.
    - ¡Luna! – grita alguien a mi espalda.
    Me giro sin remedio. Tengo que encontrar a quien ha proferido esa voz, tan parecida en timbre a la de mi jefe, pero considerablemente superior en cuanto a vitalidad, en cuanto a fuerza y vigor. Me viene a la mente el escritorio, con los papeles amontonados gozando de un orden secreto que sólo yo conozco, y ahí es cuando me doy de bruces con todo ese cuerpo que ha venido a enroscarse en torno al mío por sorpresa, dejando mi espalda para la jefa, suponiendo que siga ahí mientras mi amiga me devora de una forma que no la creía capaz en un sitio público. Mi esperanza de localizar a ese que conoce el significado de “Luna”, a ese que de una manera o de otra terminaría por explicármelo, se esfuma entre lengüetazos, como la conclusión de mi informe, como la jefa, la mesa de juego, el antro entero, que desaparece por unos segundos incluso de forma auditiva. Cuando nos separamos, lo que capta mi visión periférica recuerda bastante a la explanada de un macro-festival de rock una vez terminado: todo parece sin vida, sin interés. Un mensaje constante de que ya no queda nada que hacer aquí.

Una respuesta para “Luna (13)”

  1. Genna Dice:

    First blog I read after wakeup from sleep today!

    —————————-
    Are you tension? panic?


Escribe un comentario