Valencia y la música (V)

Insisto en que es un tratado de rigor científico, como muestran estas definiciones:

   “El diapason, ò octava, es perfectisima consonancia, porque en ella cada vibracion de la cuerda grave concurre con la segunda vibracion de la cuerda aguda: luego solo hay una vibracion de la cuerda aguda, que dexe de concurrir, que es lo menos que puede ser, y por consiguiente es el diapason la consonancia mas perfecta.

   El diapente, ò quinta, entre las consonancias simples, es la mas perfecta despues de la octava, porque teniendo sus vibraciones la razon de 3 à 2 la segunda vibracion de la cuerda grave concurre con la tercera aguda; y por consiguiente, tiene solamente tres vibraciones desordenadas, esto es, una de la cuerda grave, y dos de la aguda, lo que està tan lexos de hacerla dissonante, que antes aquella variedad la hace mas agradable al sentido.”[7]

            Además, el Tratado funcionó estupendamente como compendio de conocimientos musicales en el siglo XVIII, y gran parte de su contenido sigue vigente hoy en día. No en vano, Menéndez Pidal considera a Tosca como “uno de los representantes más valiosos del florecimiento cultural[8] de su época. Es una lástima, a la par que injusto, el olvido al que se ha visto sometido su nombre y su obra. Desde luego, muchos autores lo citan, desde el siglo XIX, pero su conocimiento actual no sobrepasa la barrera de las tesis doctorales. En el Diccionario de la música y los músicos, volumen 3, se cita a Tosca, se cita su tratado y se dice de él: “Es más bien práctico físico que pitagórico y numérico”.  Mejor eso que nada.

            Faltaba más de un siglo para que aparecieran los métodos de Solfeo de Hilarión Eslava, de los que conservo un ejemplar que perteneció a mi abuela materna; más de dos, para que aparecieran los de Salvador Seguí, que a tantos nos sirvieron en el Conservatorio; y más de tres siglos, para los de autores aún desconocidos, todos con el propósito de acercar estos conocimientos universales a los músicos de hoy y del mañana. Desde aquí, mi más sincero reconocimiento hacia la labor de Tomás Vicente Tosca, por sus trabajos sobre acústica, teoría musical y composición, aparte los de otras ciencias. Un pequeño gran aporte a la cadena del Conocimiento Humano.


[7] Tratado de la música especulativa y práctica (1710). Tomás Vicente Tosca.

[8] Las letras, las artes. Volumen 26, Parte 2 (1986). Ramón Menéndez Pidal.

Anuncios

3 thoughts on “Valencia y la música (V)

  1. Interesante personaje, don Tomas Vicente. Para empezar a nadie se le ocurre ya ponerle a su hijo un nombre con semejante empaque. ¡Sería acusado inmediatamente de cervantino! (y eso que no me consta que esta palabra figure en el vocabulario del capitán Haddock). En el conservatorio de Denia editan muy de vez en cuando una revista: se llama ‘Tosca’. Ahora me doy cuenta de que no se refiere a esa particular piedra arenisca que tenemos en la zona, ni a la ópera del mismo nombre, sino a este ilustre hijo de Valencia.

    • “Cervantino” es digno del capitán Haddock. Y Tosca, de algo más que una rápida asociación con Puccini. En cuanto a las piedras, su derecho supera al nuestro, ya que nos asentamos en su territorio.

    • La relación de Denia con “Tosca” pasa por Antonio Cortis, gran tenor dianense, amigo de Caruso, que debutó en 1916, precisamente con “Tosca” (la de Puccini), en el Teatro Español de Barcelona.

Puedes comentar lo que acabas de leer

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s