Valencia y la música (y VI)

          Además de este concienzudo tratado musical, escrito por uno de sus naturales, Valencia oculta otro secreto que involucra a todo un gremio: el de fabricantes de guitarras. La guitarra se menciona ya en el himno de la ciudad (1909), del maestro Serrano, pero la mayoría de músicos ―y no músicos― valencianos ignora que, en otro tiempo, la ciudad fue punto de referencia en cuanto a construcción de guitarras. Algunos ejemplares, fabricados artesanalmente en la época de mayor apogeo, se conservan hoy como auténticos stradivarius.

           En este enlace se puede consultar una amplia lista de fabricantes de guitarras españolas (a veces, también, bandurrias o violines) de la ciudad de Valencia, entre 1850 y 1930. Puede que nombres como Telesforo Julve, Andrés Marín Simón, Francisco Pau, Vicente Tatay o Francisco Torres no suenen de nada hoy en día, pero todos fueron grandes artesanos, y algunos de fama mundial.

           Uno de los fabricantes de la lista tiene su propia historia. ¿Verdad que todos conocemos una marca japonesa, llamada Ibanez, dedicada a fabricar guitarras eléctricas, bajos y pedales? Algunos usuarios famosos de Ibanez son, o han sido, Jeff Beck, que utiliza modelos suyos desde principios de los años ochenta; Phil Lynott (Thin Lizzy), también en los ochenta, pero con bajos; y Steve Vai, que puso de moda las guitarras con asa y el pedal Tube Screamer (sí, el verde). Pues bien, la famosa marca japonesa tiene su origen ―y solo eso― en la ciudad del Turia, como se explica a continuación.

           Puede comprobar, el que examine la lista anterior, que uno de estos fabricantes de guitarras españolas es Salvador Ibáñez. Este constructor de guitarras, con taller en la calle Padre Rico, fallece en 1920, haciéndose cargo del negocio paterno dos de sus hijos. Desde 1929, exportan parte de la producción a Japón, a un tal Hoshino Gakki. Al llegar la Guerra Civil, el taller de los Ibáñez quedó destruido, y la exportación a Japón, interrumpida para siempre. Sin embargo, el japonés seguía teniendo una demanda de guitarras que atender, así que pensó en fabricarlas él mismo. Compró los derechos de la marca y estableció su primera fábrica de guitarras españolas[9], que con el tiempo devendría en una de las marcas japonesas de instrumentos con mejor relación precio-calidad, y con grandes modelos en su catálogo.

           Termino con otro dato poco conocido y nada musical que, de alguna manera, sirve de antecedente a la política de grandes eventos ―ahora lamentada― que han seguido los gobernantes locales en la última década. En el año 1755 se celebró en Valencia una naumaquia con motivo del centenario de la canonización de San Vicente Ferrer. Una naumaquia es un simulacro de batalla naval para divertimento del público, a la manera de los romanos. El evento tuvo lugar entre los puentes del Real y de la Trinidad. Se conserva hasta un retrato del mismo:

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