Día de Permiso (IX)

—Pero no me puse nervioso. No. Antes bien, pasé revista a los factores que intervenían en el experimento y descubrí uno nuevo: el medio de transporte. Este detalle fue todo un hito en la investigación.

Lucía se desenmarañaba el pelo color caoba. Estaba muy cerca de Mario.

—Comencé de nuevo a experimentar con supermercados que se encontraban a mayor distancia, pero esta vez distinguiendo entre la cerveza que transportaba en coche y la que traía andando desde el supermercado. En mis estadísticas particulares, las cervezas traídas paseando derrotaron a las traídas en coche, tanto en sabor como en molestias por resaca.

—Oye —dijo el del chándal.

A Mario le costó volver a la realidad.

—¿Sí?

—Creo que mi amiga te pone cachondo.

Ella entrecruzó las piernas y aprovechó para atizarle un puntapié a Juanjo con la punta de su bota.

—Juanjo, por favor —dijo.

—Como decía —continuó Mario—, las cervezas traídas paseando derrotaron a las traídas en coche. Y llegados a este punto quise hacer una prueba definitiva: me trasladé en coche hasta un supermercado de las afueras, compré un paquete de cervezas y me marché con él andando hasta casa, operación que me llevó varias horas.

—Caray —dijo Lucía.

—Por suerte, los datos procedentes de este paquete de cervezas fueron peores de lo esperado, en cuanto a sabor, e iguales en cuanto a efectos por resaca. A excepción de un ligero mareo extra por las mañanas no detectado hasta el momento. Y digo suerte porque, de haber sido los datos favorables, el siguiente paso era irse hasta una localidad próxima a comprar las cervezas y regresar con ellas andando hasta casa. Lo que hubiera supuesto una caminata extenuante.

—Y que lo digas —dijo Lucía.

—Me costó tres meses, pero al fin tenía una tesis: a la cerveza le gusta dar un paseo antes de ser consumida. Pero si la cansamos demasiado, se toma venganza.

—Genial —dijo Lucía.

—Entonces me enfrasqué en la tarea de ordenar datos. Redacté una memoria que incluía gráficos y pormenores de cada experimento y bosquejé, una a una, las conclusiones alcanzadas.

Una buena mañana, se presentó con el informe ante el consejo de administración de cervezas Kölz, en la oficina central. Allí realizó su exposición con toda precisión y claridad, según él. Juanjo lo imaginaba moviendo sus manos amorcilladas, mientras escuchaba el eco de su voz y repartía miradas escrutadoras.

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