No tan complicado (VIII)

—Toda esa historieta de vuestro éxito —dije— ha estado bien. Bueno, no tan bien. En realidad, huele tan mal como vuestro contrato con WGH. No tengo quince años, y concretamente a ti, Lex, te conozco desde esa edad. Pájaros en la cabeza y nada más. Sois como todos los músicos, como todos los artistas. Tenéis un par de éxitos y os creéis que es gracias a vosotros, pero no sabéis por dónde van los tiros. En vuestro caso ha sido cuestión de suerte. De otra forma no me lo explico, con ese rap tan pasado de moda que os empeñáis en hacer, que no va con vosotros aunque hayáis tenido suerte. Está claro que tú, Lex, has nacido para esto, tienes gracia, sabes comunicar; y tú, Roff…

—Yo soy el que trae la suerte —dijo Roff.

—Como sea. ¿Os suena eso de que lo difícil no es llegar, sino mantenerse? Pues si queréis manteneros, tendréis que hacer algunos cambios. De lo contrario, el año que viene seguiré viniendo aquí a visitaros, pero ya no será un escondite bohemio para grabar, será vuestra vivienda, porque no tendréis dónde caeros muertos. Corregir o morir. Es hora de cambiar.

Esperaba aquel silencio, porque después de todo, no tenían sangre de raperos.

—Todas esas ofertas —añadí―, suponiendo que las tengáis, son intentos de explotar lo que parece un filón. Ni qué decir tiene que WGH se sentirá muy frustrada cuando compruebe que no es ningún filón, que se han equivocado. Yo os digo: haced los cambios oportunos y os conseguiré un contrato inmejorable para KREGG.

—Y yo te digo —dijo Lex― que también te conozco, Candôme. Todo ese rollo tiene como fin escuchar las nuevas canciones. Sabes que no encajamos en ese sello.

—Olvídalo, ya no quiero escucharlas. No es que me importe un pimiento si son buenas o malas, o lo que opináis al respecto, pero la verdad es que eso no viene al caso. Dispongo de medios. Puedo contratar un guitarrista con el pelo cardado que os dé una nueva imagen; puedo contratar los mejores compositores, arreglistas, productores, técnicos de sonido; puedo hacer estudios de marketing, lanzar campañas en medios de comunicación… En fin, lo de siempre. Puedo haceros grandes. A vosotros o a cualquiera que se me antoje, así que pensároslo.

Layna y yo salimos de allí como a las tres, yo quería irme antes por su bien, pero ella dijo que al día siguiente no tenía clase en la Universidad, y le creí, porque nunca me mentía, y porque como estudiante de economía era mucho mejor de lo que había sido yo, y no hace tanto de eso, así que aprovechamos para estar con Lex, que siempre es divertido, desde luego, aquella vida era mejor que dormir en los bares, o estar sobre una plataforma petrolífera en el Mar del Norte.

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