No tan complicado (IX)

Yo tenía un plan, y al decir esto me acuerdo de un profesor de la Universidad que nos machacaba con la planificación, siempre decía:

—¿Os iríais de vacaciones sin un plan? ¿verdad que no?

Yo pensaba: “está loco, yo sí aceptaría unas vacaciones no planificadas”, de hecho acepté ir a México con Layna y Lex, tomé la decisión en menos de medio minuto y fue increíble, pero había cambiado de opinión sobre algunas cosas de la vida, y estaba empeñado en sentar la cabeza por miedo a ser siempre un vagabundo, así que ahora hacía planes, y los llevaba a cabo, quién sabe, a lo mejor los vagabundos hacen planes, y el mío era fichar a Extreep para el sello KREGG, propiedad de Ziro Tolex, era perfecto, porque todo el mundo salía ganando: Lex conseguía un contrato mejor, KREGG conseguía el talento de Lex, y por tanto beneficios, lo que significaba beneficios para Ziro, y de rebote, para mí.

Además, estaba cayendo el interés por el tecno-gangsta, cosa que ellos no podían ver a través de sus cristales empañados de éxito, y al mismo tiempo, KREGG no podía arriesgar su gran reputación, inversamente proporcional a sus pocas ventas, fichando un grupo tecno, así que los endureceríamos un poco y los convertiríamos en el grupo líder de la próxima tendencia, y en esto iba pensando la noche siguiente, mientras conducía de camino al chaletazo de Ziro en las afueras, en esto y en la cara del tipo que me recibió en el taller, su cicatriz en la mejilla, su mirada impertérrita, y es que Ziro me había recomendado un taller para que revisaran el todoterreno, en el que no me cobrarían nada.

Aparqué el todoterreno rojo en el garaje de Ziro, junto a su Ferrari, y una vez arriba, en el salón, yo con un vaso de Perrier en la mano y él con uno de whisky de reserva, nos pusimos a contar anécdotas del pasado, y por supuesto, era él quien las contaba, a mi edad los recuerdos no podían competir en cantidad ni en calidad con los suyos, y los suyos eran para hacer una película, o para meterlo en la cárcel, pero al cabo de dos horas de intentar meter baza estaba más que ansioso por hablarle de Extreep, vamos, digo que estaba ansioso, no que lo pareciera.

—A lo mejor quieres probar el material —dijo.

—¿Qué material?

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