No tan complicado (X)

Se puso a mirar alrededor como si aquello fuera un juego de espías y yo solté una risa algo forzada.

—Tu coche —dijo―. Los bajos del todoterreno van llenos de paquetes de la más pura. Lo cual, de paso, le da estabilidad en las curvas.

Ahora entendía lo del taller, así que había transportado qué sé yo cuántos kilos de cocaína sin saberlo.

—Tenemos que fichar a Extreep —dije.

—Ni lo sueñes. Busca algo más duro.

Se levantó, deambuló por el salón buscando algo, y un rato después fue hasta una pila de CDs que había junto al equipo de música, cogió uno y me miró:

—Esto es lo que tienes que fichar —dijo.

—¿De qué se trata?

Ziro sonrió mientras colocaba el CD en la bandeja del reproductor.

—Tú escucha —dijo.

Le dio volumen extra al amplificador y se retiró a la habitación de al lado a hablar por el móvil, mientras empezaba a sonar Da Wehl, un potentísimo trío de ska-metal: atronador, sub-graves distorsionados que te golpeaban el pecho, la batería parecía una tormenta de metralla, venga platillos por todas partes, y en la cima de todo aquello, los lamentos de un jabalí a punto de despellejar, ¡vaya grupo!, sin duda eran más apropiados para KREGG, pero yo tenía que mostrar al mundo lo bueno que era mi amigo Lex, y a Lex lo bueno que era una buena producción, y a Layna lo bueno que era yo, y de paso a Ziro, que cuando regresó al salón me pilló imitando a Muddy Waters en “Mannish Boy”, mientras seguía sonando Da Wehl, y entonces bajó un poco el volumen y me preguntó qué me parecían.

—Genial —dije―, pero grupos como ese hay todos los que quieras.

—No te entiendo.

—Sí, le das una patada a un contenedor de basura y salen catorce. Lo que tocan es muy aburrido. Extreep engancha. Te mueve.

—Parece que ibais al mismo colegio.

Solté una carcajada comercial.

—Nada de eso —dije―, pero me he estado informando. Hace dos años no tenían un franco. Tenían que elegir entre comer o fumar. Aún no se llamaban Extreep cuando aquella canción cayó en manos de un productor que decidió convertirla en su primer éxito.

Me serví lo que quedaba de Perrier mientras Ziro saboreaba pensativo su whisky.

—Tienen madera de estrellas de rock.

—¿Y qué? —dijo―. Grupos como Da Wehl representan el futuro de un sello como KREGG, no esos raperos de pega.

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