No tan complicado (XI)

—A KREGG le quedan diez minutos, a menos que demos con un éxito de verdad. Extreep han dejado atrás el rap, aunque no del todo, y ahora se están endureciendo para conseguir la fusión más innovadora de los últimos tiempos. Tienen un nuevo guitarrista.

Dejó el vaso encima de la mesa.

—Si eso fuera cierto —dijo―, yo lo sabría.

—No, no lo puedes saber, porque no lo sabe nadie. Es una primicia. El problema de KREGG es que todos sus comerciales entienden tanto de música como de champiñones, o sea, nada, pero tampoco se ocupan de informarse. Yo sí lo he hecho.

—Esos dos no son una banda de rock, Candôme.

Sonrió, una sonrisa amable y peligrosa, yo le caía bien, se notaba, juro que no sé por qué, pero le caía bien, y no hay nada más importante en el mundo que caer bien.

—Ziro —dije―, esos van a arrasar.

—Tampoco son estrellas.

—Las canciones nuevas son buenísimas. Las he escuchado.

—Da igual si son buenas. No tienen que vender. Tienes que dinamizar el sello, no hacerlo rentable.

Quedamos un rato en silencio, de vez en cuando bebíamos, lo último que yo quería hacer con un tipo así era presionarle, mostrarme ansioso, se podía razonar con él, aunque era muy testarudo, y al mismo tiempo me costaba olvidar que había llegado hasta aquel chalet sentado encima de un montón de kilos de droga, pero en cualquier caso, pagaba muy bien.

—Elvis era una estrella —dijo.

—¿Elvis?

—Sí. También los Beatles y Tom Jones, pero a Elvis le di la mano una vez, en Las Vegas. Yo sólo tenía veintisiete años, y él empezaba a estar un poco perdido, pero podías notar que estabas ante alguien diferente. Un verdadero artista, dentro y fuera del escenario. Ya no quedan estrellas. Los artistas de ahora puede que aguanten unos años, pero no saben ni dónde tienen la mano derecha. Los medios de comunicación los trituran.

Interesante, porque ¿acaso no dirigía él algunos de esos medios de comunicación?

—Ziro —dije―, estoy de acuerdo contigo. No busques al nuevo Elvis en esos dos tipos.

—La mayoría no tiene ningún talento, pero les gustan los coches, los hoteles, las chicas, y eso les hace sacar algo de coraje. Después acaban mirándote por encima del hombro y te hablan como si les debieras algo. Creen que se merecen vivir sin dar un palo al agua. No volveremos a presenciar un fenómeno como Elvis nunca más.

—Extreep están en un buen momento. No podemos dejar pasar esta ocasión.

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