No tan complicado (XIII)

La noche siguiente volví a la residencia de Ziro, me hizo pasar a su despacho, presidido por un centelleante Van Gogh auténtico, se hundió en su butaca, escrutándome desde el otro lado de la mesa, y me puso una grabación del interrogatorio de Hermitz.

—…cierto, señor Hermitz —era la voz de Ziro― que sentimos un gran respeto por su trayectoria en el campo de la egiptología, y… Bol, ¿le parece que nos tuteemos?

—Preferiría —dijo Hermitz con voz tensa— que siguiéramos como hasta ahora.

—Como guste. En cuanto a…

—Me temo que me confunde con mi padre. Mi nombre es Lalo.

—Oh, no sabe cuánto lo siento. Pero al menos ha servido para dar con un tema interesante. Hábleme de su padre.

La voz tensa de Lalo Hermitz volvió a escucharse en el despacho:

—La secta de los Toharios se conoce desde el siglo cuarto antes de Cristo. Su origen hay que buscarlo en la ciudad de Tebas. A lo largo de la Historia del occidente cristiano aparecen numerosas referencias, solo que nunca se los menciona como tal. Siempre han sido muy astutos y se las han arreglado para camuflarse bajo diversos cultos, oficiales o clandestinos. Así pues, redescubrir su existencia a principios del siglo veintiuno se asemeja al descubrimiento de los pigmeos, aunque en este caso nos referimos a una raza de humanos mucho más desarrollada que…

—Basta. No entiendo qué tiene que ver con su padre. Según tengo entendido, era un célebre arqueólogo. Un poco más y me da una clase de álgebra.

—Desde luego, álgebra. Veamos: en un principio existen puntos, puntos en el espacio. Cuando una serie de puntos se mantienen equidistantes de un centro, nace la circunferencia; si la circunferencia se levanta y gira alrededor de una recta fija de su plano, nace el toro; por último, si el toro se alza y gira sobre su eje vertical, nace la esfera hueca con burbuja en el centro, tal y como la conocemos hoy. Pero ¿qué hay dentro de la burbuja? Nada. No aire, sino la nada con mayúscula. Aunque esto, claro, es geometría.

El silencio me hizo pensar que la grabación se había detenido, hasta que se volvió a escuchar a Ziro, maldiciendo por lo bajo, después el sonido de un vaso golpeando una pared lejana, estallando en pedazos, seguido del estallido del propio Ziro, con una voz que parecía la de Groucho Marx:

—Conque le disgusta disgustarme, ¿eh?

Se trabó la lengua de lo cabreado que estaba, porque Hermitz no soltaba prenda coherente, y yo tuve que reprimir una carcajada nada comercial.

Anuncios

2 thoughts on “No tan complicado (XIII)

  1. Genial esta entrega, José
    Dos detalles que quiero subrayar : lo palpable del clima tenso y el hecho de que se intensifique con el relato de Hermitz relativo a la secta de los Toharios
    Seguramente hay similitudes entre las conductas de ciertos personajes y la Orden de Los Toharios, que, por lo que parece: Siempre han sido muy astutos y se las han arreglado para camuflarse bajo diversos cultos…Gracias por compartir. Un abrazo, Aquileana 😀

Puedes comentar lo que acabas de leer

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s