No tan complicado (XIV)

Antes de llegar al chalet había telefoneado a Lex, proponiéndole fichar por KREGG, y él se puso a bromear y a reírse, por lo que me costó un buen rato que me tomara en serio, pero al final le expliqué mi oferta y quedó en llamarme tras consultar con Roff, y ahora Ziro había detenido la grabación, lo que significaba que nos trasladábamos al salón, y una vez allí conectó el televisor, estaba de un humor pésimo y a mí me dolía la cabeza, y para acabarlo de arreglar, en las noticias de las nueve salió lo de su juicio, que comenzaba al día siguiente, y a los periodistas no se les ocurrió otra brillante idea que entrevistar a la gente por la calle, algo que, si no es ilegal, al menos es de mal gusto, así que le tocó el turno a un señor de lo más pintoresco, de esos que disfrutan con un micrófono delante.

—Sabe que el juicio comienza mañana… —le preguntó la entrevistadora.

—Por supuesto. Tengo total confianza en ese juez, se lo aseguro. Ese hombre tiene las cualidades necesarias. Vamos, es que se ve.

—¿Qué cualidades debería tener un juez, según usted?

—Pues tendría que ser un hombre equilibrado, sensato, cabal y de esos que no se dejan llevar por las emociones. Yo creo que ese hombre hará justicia.

—¿Y si el juez fuese una mujer?

—¿Una mujer? No, el juez no es ninguna mujer. Es el señor…

Ziro desconectó el televisor desde el mando a distancia.

—Hoy —dijo—, cualquiera opina sobre cualquier cosa aunque no tenga ni puta idea. El señor sabelotodo se cree un experto. Y lo peor es que hay mucha gente como él.

Yo callaba, y continué casi sin hablar hasta que llegó la hora de irme a casa, y Ziro me acompañó hasta la reja de su chalet, porque había dejado fuera el todoterreno, me despedí de él, me senté al volante y bajé la ventanilla, él manoseó mi hombro izquierdo con la mano del Rolex.

—Ten calma —dijo―, todo irá bien. Tengo buenas relaciones con esa juez. Ah, y no te olvides de llamarme en cuanto termines.

—Ziro, quería pedirte una cosa. Sé que tienes mucho interés en Hermitz, pero… El caso es que su hija es muy amiga de mi hermana. Ya sé que suena absurdo, pero ¿podríamos encontrar alguna manera de arreglarlo? Esto no te puede beneficiar en nada. Ese hombre es una autoridad en egiptología, es famoso. No es un vagabundo sin familia por el que nadie va a preguntar.

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