No tan complicado (XXII)

Al día siguiente, por la tarde, tenía que reunirme con Extreep para cerrar el trato, y yo quería que Layna se quedase con Io, por si al despertarse intentaba repetir la escena de la noche anterior, o cualquier otra locura, pero ella insistió en acompañarme, y no tuvo que pelear mucho, porque estaba claro que ella sola no iba a poder contenerla, llegado el caso, así que dejamos a Io durmiendo y nos fuimos a ver a Extreep, y mientras conducía me fui haciendo a la idea de que al volver a casa no habría piedra sobre piedra, después me inventé un itinerario nuevo para llegar a la guarida de Lex y Roff, y confieso que aquel ritual empezaba a hartarme, menos mal que le quedaba poco de vida.

Tenía pendiente averiguar si Bërdy representaba una amenaza, en eso llegamos al escondrijo de Extreep como a las siete y media, Lex y Roff estaban fuera de la casa esperándonos, con gafas de sol, y una vez dentro escuchamos un tema que acababan de terminar: mis palabras no habían caído en saco roto, saqué del maletín de cuero los papeles del contrato, les doré un poco la píldora, les aseguré que aquello iba a ser coser y cantar, bla bla bla, firmaron cuatro veces cada uno y media hora después habíamos terminado.

—Bueno —le dije a Roff―, supongo que habrá una botella de champán bien fría esperando.

—Ya lo creo —dijo. Me dio una palmada en el hombro y desapareció por el pasillo.

—Lex —dije―, hoy es un gran día.

—Dame un abrazo —dijo él.

Layna se sumó al abrazo.

—Me gusta más cómo sonáis ahora —decía ella, y noté que estaba nerviosa, ¿se lo había contagiado yo?, ¿Io quizás?―. Candôme, ¿verdad que ahora…?

No pudo terminar la frase, una bala le hirió en el costado antes de impactar contra la pared, una bala que entró por la ventana abierta y que sin duda me buscaba a mí, por eso saqué el revólver plateado y me atrincheré detrás del sofá, Lex se echó al suelo con visible pánico, y tenía que ser esa alimaña de Bërdy, seguro, pero ¿cómo nos había encontrado?

Con Layna en el hospital, mi cerebro funcionaba a trompicones y no conseguía armar un plan para encontrar a ese que llevaba un revólver igual que el mío, fuera quien fuera, y tenía que hacerlo, porque de otro modo el revólver me encontraría a mí, y lo mejor es que Io no recordaba nada de su ataque, ni sabía darme pistas sobre Bërdy, que había desaparecido, y aquí yo ya no usaba el todoterreno por si me ponían una bomba, ahora me movía en autobús.

Anuncios

Puedes comentar lo que acabas de leer

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s