Test (II)

Deker trata de recordar mirando el techo:

—Pues…

—Duda —dice el inspector tomando nota con su bolígrafo—. Aquí huele como a gas.

—Yo no huelo nada. Será…

—Dígame, ¿a qué hora se despierta la niña por la mañana?

—Como a la seis y media. Aunque a veces no se despierta hasta las ocho, y ese día…

—Entre las seis y las ocho hay nada menos que dos horas. Parece que la precisión no es lo suyo.

Vuelve a anotar en sus papeles.

—Sigamos —dice—, ¿anti-caprichos?

—¿Cómo?

—El Anexo I del manual SEN-8, que deberían tener en su poder y haber estudiado al detalle, trata del entrenamiento anti-caprichos. Haga un resumen de las ideas principales.

Nathalie abre la puerta corredera y sale del cuarto con la niña.

—No se lo va a creer —dice.

—¿Trae el diario?

—Mire lo que ha hecho Single con él.

El inspector levanta su nariz afilada y Nathalie le tiende una libreta mientras sujeta con el otro brazo a la niña, que no pierde de vista al inspector. Las hojas de la libreta están arrugadas, mojadas, algunas arrancadas.

—Hola, Singlecaster, guapa —dice el inspector a la niña.

La niña no le hace puñetero caso. Él señala a Nathalie.

—Usted —dice—. Ya es hora de que deje de tomarme el pelo. Esta libreta, incluso en perfectas condiciones, no contiene ni la mitad de la información necesaria. Además, este salón tiene gérmenes. ¿Es que no lo esterilizan mensualmente? Voy a tener que efectuar una inspección completa de la casa.

Se levanta rozando la lámpara de tela con su orejota. Señala la puerta corredera que hay a mano izquierda.

—No entre ahí —dice Nathalie.

—Tiene razón. Empezaré por el cuarto de la niña.

—Entonces, tendrá que entrar ahí.

—Pero bueno, ¿entro o no entro? Me está mareando, señora mía.

—Tranquilo —dice Deker.

—No la defienda —dice el inspector—, hace un año su mujer formó parte de la Plataforma Pro Educación en Casa, cosa que es ilegal. Y ya que estamos, muéstrenme el test semanal de coincidencia de fluidos.

Deker abandona el salón. Single abraza a su madre, que empieza a acariciarle el cabello. El inspector abre la puerta corredera del cuarto de la niña y hace algunas anotaciones. Deker regresa al cabo de unos minutos con una cartulina color salmón, tamaño octavilla, en la que se ven algunas perforaciones.

—Estamos en regla —dice—. Somos confluídicos.

Anuncios

Puedes comentar lo que acabas de leer

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s