Test (VIII)

—Sal —dice—. Túmbate en el asiento.

Deker hace lo que le dicen, pero sus pies sobresalen y el policía no puede cerrar la puerta.

—¿Qué estás haciendo? —dice el conductor a su compañero.

—Este perro no quiere entrar.

—Pues atízale. Date prisa.

—Encoge las piernas.

—Sí, señor —dice Deker.

Pero el espacio es tan estrecho que no puede. Intenta otra postura.

—Pero ¿qué carajo estás haciendo ahí detrás? Mételo en el coche y vámonos de una vez.

—Entra ya, perro.

—Mételo en el maletero, carajo.

El otro policía arrastra a Deker fuera del coche, lo deja en el suelo y hace sitio en el maletero.

—Esto está lleno de trastos —dice.

—Vete al carajo, idiota. Si bajo te voy a romper las narices.

—¿Ah, sí? Entonces, baja. Ya me tienes harto.

—La madre que…

—¿Qué te pasa? ¿Es que no tienes arrestos para terminar lo que has empezado?

Deker espera en el suelo sin moverse.

—Venga, carajo, mételo en el maletero y vámonos.

Deker se levanta agarrado por el policía y se acurruca en el maletero. El policía lo encierra y ocupa el asiento del copiloto.

—No te habrás enfadado, ¿eh? —dice el conductor.

—Cierra la boca.

En casa, Nathalie acuesta a Single y hace las maletas. Más tarde, comerá sin hambre un sandwich vegetal y se quedará dormida en el sofá esperando a Deker.

Deker despierta con un agudo dolor de cuello. Se gira hacia la izquierda, hacia Nathalie, pero ella no está. Se da cuenta de que está sentado en una silla, atado y con una mordaza, totalmente a oscuras. Descubre un dolor en la nalga derecha, como un golpe muy fuerte, y eso le hace recordar la noche anterior, justo antes de llegar a su casa. Imposible calcular qué hora es. Los minutos transcurren al compás de un rumor lejano de máquina falta de aceite.

Horas después, se van encendiendo las luces para mostrar un sótano lleno de mugre, tan extenso como lleno de columnas. Tiene delante, a un metro de su cara, una cámara con micrófono apuntándole, suspendida del techo. Un altavoz empieza a escupir frases con voz monótona, acentuando caprichosamente las palabras:

—DESdichada vicTIma. EScuche con Atencion.

La pared del fondo devuelve ecos de robot.

—En aDElante CONsiderese MUerto. Ha siDO eLEgido PAra DEleitar con su suFRImiento y POSterior MUerte a sus proPIEtarios.

Los tubos fluorescentes revelan telarañas en el techo, orín en el blanco de la pared y unas manchas de sangre en el suelo, antes de devolver a Deker a la oscuridad.

Anuncios

One thought on “Test (VIII)

Puedes comentar lo que acabas de leer

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s