Test (XII)

Algo después de las ocho y media salen del juzgado. Nathalie insiste en ver a su hija hasta que uno de los policías saca el táser y le aplica una prolongada descarga eléctrica en un costado. Los suben a un furgón que se dirige al Hospitanatorio Nacional. Son los únicos pasajeros. Nada más cerrarse las puertas traseras del furgón, la pareja se abraza durante dos minutos.

—Cuidado —dice Nathalie—, no me aprietes ahí. Ese policía… menudo daño me ha hecho, el muy…

—Lo siento. Cómo me alegro de verte. Creí que me mataban. Me han enchufado a una máquina que hacía que me doliera todo el cuerpo, un dolor irresistible. Lo raro es que no tengo marcas. Hasta me siento más fuerte.

—Lo que no entiendo… es qué hacías en ese barrio tan peligroso.

—Yo no fui a ese sitio. Estaba intentando meter la llave en la cerradura del portal de casa, donde me acababa de dejar una patrulla de policía después de recogerme en la avenida Flasser y quitarme todo el dinero. Entonces, unos tipos me agarraron por detrás, me apretaron la cara contra la pared y uno me clavó una jeringa en el culo, sin avisar. Perdí el conocimiento, y cuando desperté estaba en un sótano. Ni siquiera sabía que estaba fuera de la zona de seguridad.

—Basura de policías.

—Esos no eran policías. Uno de los que me atacó olía a gasolina. La policía es la que me ha liberado. Me han dicho que un electricista les ha avisado de que en el sótano pasaba algo raro. Y a ti, ¿cómo te han detenido?

—Alguien ha echado un papel… por debajo de la puerta, diciendo que estaba contigo y que nos íbamos a la colonia. También… decía que llevase a Single, pero obviamente no he querido arriesgarme. Después me han detenido dos secretas.

—Estoy muy confundido. Nos condenan a muerte por nada. Se inventan que yo estaba fuera de la zona de seguridad porque intentaba escapar, y a ti te detienen por salir a buscarme. Encima, sin abogado ni nada.

—A mí, si me quitan a mi hija… me matan de todas formas.

—Y a mí.

—Teníamos… que habernos marchado. ¿Por qué no hiciste caso a ese viejo del helibús?

—Me pareció un demagogo. Además, necesitaba tiempo para pensarlo, tenía que consultarlo contigo. Teníamos de plazo hasta esta mañana, y me dio su número.

—¿No te lo encontró la policía?

—No, era un código. El número de orden, en el abecedario, de las letras por las que empezaban las frases del primer párrafo, en una octavilla que me dio.

—Me la enseñaste por el móvil. ¿Tampoco te la encontró la policía?

—En cuanto bajé del helibús me deshice de ellas.

—Cariño…, dime la verdad.

—Te la estoy diciendo.  Si me las llegan a encontrar no me llevan a casa, me llevan directo a la comisaría. Aunque no me registraron la cartera.

—No hablo de eso. Yo creo… Ay, cómo me duele. Creo que… no quieres ir a la colonia porque tienes celos de Rubén.

—Te equivocas.

—Yo le admiraba, pero nunca estuve enamorada de él.

El destartalado coche de policía derrapa en mitad de una curva y los dos caen al suelo.

—A lo mejor piensan matarnos por el camino —dice Deker.

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2 thoughts on “Test (XII)

  1. Provoca intriga, sobre todo destaco lo bien que logras dicho efecto, amigo. Potenciado por los mecanismos de vigilancia, registro y allanamientos de la Policía
    Un abrazo para vos, buen fin de semana, Aquileana 😀

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