Test (XIV)

Se queda mirándoles a través del humo que aún flota en el despacho.

—Así le resulta menos costoso al Estado —dice.

—Claro —dice Deker—, se han quedado con todo nuestro dinero y pretenden escatimar gastos en nuestra ejecución. ¿Qué clase de gente aprueba las leyes en este país?

El director vuelve a jugar con el abrecartas.

—Sean de la clase que sean —dice—, aquí nos limitamos a cumplirlas. No sea tonto y colabore. Esa vida virtual es fantástica. Sé que ahora mismo se estarán preguntando cómo Life Builder hace eso con sus cerebros, ¿a que sí? Pues sólo los que lo programaron saben cómo consigue hacerlo, nadie más. Ni siquiera yo. Podríamos decir que la máquina hace madurar el cerebro como si estuviera viviendo una vida normal. Esto era fácil de conseguir, en tiempo real, hace dos años, pero este programa consigue que un cerebro tenga la ilusión de vivir sesenta años cuando tan sólo trascurren seis horas. Asombroso, ¿no?

—No.

—Claro está que la versión de Life Builder que hay que aplicar en el caso de una sentencia como la de ustedes, lo que antes se llamaba una sentencia de muerte, es la número tres. Por eso su vida será sólo normal. En versiones más avanzadas, como la seis o la siete, que es la última, el programa Life Builder permite al usuario diseñar su propia vida. Se diseña cómo se quiere vivir y después el programa hace fluir los acontecimientos igual que haría un director de cine. La versión siete viene con modelos ya programados que corresponden a vidas de personajes de lo más diverso, desde “rico comerciante de la Venecia del Renacimiento”, hasta “deportista de élite de las últimas olimpiadas”. También se puede escoger entre vidas de personajes famosos. Hay más de doscientas de todos los tiempos, desde Amenofis IV, faraón egipcio, hasta el penúltimo de nuestros presidentes. Aquí disponemos de esas versiones, pero las reservamos para nuestros clientes de pago.

Deker se rasca la nariz.

—Sí —continúa el director—, hay gente que paga por nuestros servicios, ya lo creo. Y mucho. Ustedes necesitarían dos vidas reales para pagarlo. Y se lo estamos dando gratis. En la versión tres de Life Builder, la vida es perfecta. Todo sucede como se espera que suceda. Lo más parecido a una vida sin problemas. Es posible que tengan algún contratiempo doméstico, pero no se divorciarán; algún pequeño descalabro económico, pero nunca se arruinarán. Se sentirán seguros, no sufrirán accidentes graves ni apenas enfermedades. Alguien les mentirá de vez en cuando, pero nadie les decepcionará o traicionará jamás de forma grave. Tampoco sufrirán injusticias penosas ni abusos de ningún tipo. Llevarán una vida plena y feliz, créame. Una vida mucho mejor que la que les hubiera tocado vivir en realidad.

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