Ternadas (II)

Los tres adolescentes, en sus interrogatorios, se limitaron de forma espartana a declarar que, si no les ponían en libertad al momento, el cura moriría. No dijeron más. Semejante intento de chantaje no se puede esperar que caiga bien a la policía, por lo que se comprende la lluvia de golpes que cayó sobre las costillas de los incautos adolescentes. Solo les sirvió de consuelo haber sido fieles a su plan. Lo malo es que, a los dos días, el cura murió. No lo mató ningún cómplice de los adolescentes. Fue que resbaló al bajar del púlpito y se partió la crisma. El párroco de Bustelo se puso nervioso. Volvió a sermonear, llovieron más golpes sobre las espaldas adolescentes. Supieron lo que es orinar sangre. En interrogatorios posteriores, la policía intentó colocarles delitos que no habían cometido, para hinchar sus condenas. La fortaleza adolescente se terminó quebrando al cabo de una noche más de orinar sangre. Confesaron, ya lo creo. La policía acumula muchos años de experiencia.

Resultó que formaban un comando, de inspiración bolista en origen, de tendencia ácrata después, que había terminado por conectar con la Internacional Anarquista, además de trabar amistad con una organización pro derechos de los animales. Por lo que parece, en la Internacional Anarquista les daban de lado, pero ellos establecieron relación con un extraño personaje (carente de todo vicio, según ellos) que les enviaba dinero desde Brasil. Las actividades del comando consistían en plantar cara a la opresión —así lo definían—, lo que se tradujo en los típicos actos de vandalismo que vienen en todo manual de subversión urbana que se precie. La creatividad no era lo suyo. Se dedicaban a seguir el manual artículo por artículo.

El manual que seguían era una edición de 1978 del Gran Libro Chingú, que a su vez fusiona, con enorme respeto, otros tres: El guerrero, escrito por Pérez Ulloa en 1922; Antes de que amanezca, escrito a medias entre Bernal y Joaquim-a-Sierra en 1960; y el quizás más popular, Guerrilla y Sociedad, escrito por Briz de la Nouelle en 1973. Uno de sus artículos favoritos era ese que dice:

Ninguna acción ha de pasar desapercibida para los medios de comunicación. Se cuidará de dotar de sentido político a toda acción para que su interpretación no ofrezca dudas.

Es cierto que el Gran Libro no aclara en qué casos debe ejecutarse una acción. Sí que da unas pautas, o guías, que apelan al sentido común —ese que debe poseer todo militante—, aunque en términos susceptibles de las más diversas interpretaciones. Es difícil no perderse en tal bosque de frases cortas, de consignas que se repiten hasta marear. Tal vez el poder del Libro resida en su ambigüedad, lo que lo situaría a la altura del I Ching, así como de los oráculos que consultaban los griegos cuando acudían al templo. Montones de gentes han creído encontrar en él lo que andaban buscando, pero cuando les pides que te lo expliquen se limitan a recitar pasajes del Libro al pie de la letra, con esa retórica hermética, incomprensible. Dado que uno ve lo que se empeña en ver, el Libro podría, simplemente, reforzar los juicios a priori del que anda buscando respuestas.

Anuncios

5 thoughts on “Ternadas (II)

  1. ” Supieron lo que es orinar sangre.”
    ¡Cuanto poder en una frase! Hombre, que crudo. Sueles ser muy visual, pero aquí te luciste (la sensación de ardor, dolor, desesperación de los pobres chicos me hizo compadecerlos).

    “La creatividad no era lo suyo. Se dedicaban a seguir el manual artículo por artículo”.
    Jajajajajajaja Eres crudo e irónico, por lo que veo. Me encanta. Esto me recordó al “yo soy tan único”, dicho por chicos en grupos enormes por todo el mundo.

    “Montones de gentes han creído encontrar en él lo que andaban buscando, pero cuando les pides que te lo expliquen se limitan a recitar pasajes del Libro al pie de la letra, con esa retórica hermética, incomprensible” y “Dado que uno ve lo que se empeña en ver, el Libro podría, simplemente, reforzar los juicios a priori del que anda buscando respuestas.”
    Hablaste de prejuicios, poder, y fanatismo en un brevisimo texto. Hombre, ya sólo falta que en la parte III uno de los jóvenes eche de cabeza a los otros y, cuando escape, le dé por unirse a ese grupo y le laven la cabeza. No sé, en el peor de los casos se vuelve cura – un salto en el tiempo – y termina modificando el libro a su antojo, haciendo que la gente haga lo que él quiere por pura venganza jajajajajaja.

  2. Cómo me haces reír, José! Jaja yo iba imaginándome todo esto en la Edad Media porque me parecía que el cura y los métodos de la policía eran medievales a morir y de repente sacas a la guerrilla urbana.
    Y comparar a los libros con el I Ching por su ambigüedad, ¡uno de esos detalles de escritor de primera!

Puedes comentar lo que acabas de leer

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s