Balonazo (X)

El Abuelo les explicó la situación a aquellos tipos. Les dijo que yo quería contratarlos para ajustarle las cuentas al encargado, bajarle los humos y bla, bla, bla. A mitad de canción, más o menos, volvió a salirme aquella voz, la del día de la película porno que rodaron en la tienda de Pericles. Yo no quería decir lo que dije, no estaba pensando en nada parecido, pero salió de mí. Estaba mirando al de la cicatriz en los nudillos y de pronto, aquella voz salió por mi boca y pude escucharla perfectamente diciendo:

—A ver si lo he comprendido, Abuelo. ¿Dices que estos idiotas son adecuados para el trabajo?

Nadie abrió la boca, pero se formó un silencio desagradable. El que estaba más cerca de mí soltó un rugido y me señaló todo furioso. Casi rozaba mi barbilla con su dedo. Atrapé su mano sudorosa y le apliqué la llave que me había enseñado el Abuelo aquella misma tarde, sólo para ver si funcionaba. Y vaya si funcionó. Al instante, el tipo estaba de rodillas, venga a chillar como una vieja. Le dije al Abuelo:

—Termina tu cerveza y larguémonos. Tus compinches son un fracaso.

—No seas loco. Espera que…

—Se te nubla la vista y no ves que es hora de irse.

El Abuelo enmudeció. Apuró su vaso de cerveza y salió detrás de mí.

Mis compañeras de la fábrica, las que se iban a tomar café cuando más faena había, eran tres: una más mona, otra algo más gordita y otra con una nariz muy larga. A pesar de cogerles algo de manía por su poco compañerismo, yo era muy amable con ellas. Una tarde llegué donde su máquina de embalar tumbonas y les dije:

—Tengo algo de tiempo. ¿Queréis que os traiga un café?

La más gordita dijo:

—Mejor tráenos un stripper.

—Veré si hay alguno disponible.

Fui hasta la máquina veinticuatro y vacié cinco sacos de material. Fui a la dieciocho y enfundé una pila de treinta y ocho sillas. Pasé junto a mi botella de agua y pegué un trago largo, de esos que te arreglan el cuerpo. Me pasé la mano por la frente para secarme todo el sudor que traía. Fui hasta la treinta y uno a charlar un rato con el Abuelo. El Abuelo se puso a chillar nada más verme.

—Estamos a punto —decía.

—¿A punto de qué?

—Hay que terminar con la propiedad privada, hacer la reforma agraria, armar al pueblo y tomar la capital. ¿Te apuntas?

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8 thoughts on “Balonazo (X)

  1. ¿De dónde ha salido eso? Me da que llevarlo con los matones fue una prueba para ver si tenía el temple de un revolucionario de esos que atacan policías y lanzan granadas a los Oxxos y esas cosas (?).

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