Valencia y la música (y VI)

          Además de este concienzudo tratado musical, escrito por uno de sus naturales, Valencia oculta otro secreto que involucra a todo un gremio: el de fabricantes de guitarras. La guitarra se menciona ya en el himno de la ciudad (1909), del maestro Serrano, pero la mayoría de músicos ―y no músicos― valencianos ignora que, en otro tiempo, la ciudad fue punto de referencia en cuanto a construcción de guitarras. Algunos ejemplares, fabricados artesanalmente en la época de mayor apogeo, se conservan hoy como auténticos stradivarius. Sigue leyendo

Valencia y la música (V)

Insisto en que es un tratado de rigor científico, como muestran estas definiciones:

   “El diapason, ò octava, es perfectisima consonancia, porque en ella cada vibracion de la cuerda grave concurre con la segunda vibracion de la cuerda aguda: luego solo hay una vibracion de la cuerda aguda, que dexe de concurrir, que es lo menos que puede ser, y por consiguiente es el diapason la consonancia mas perfecta.

   El diapente, ò quinta, entre las consonancias simples, es la mas perfecta despues de la octava, porque teniendo sus vibraciones la razon de 3 à 2 la segunda vibracion de la cuerda grave concurre con la tercera aguda; y por consiguiente, tiene solamente tres vibraciones desordenadas, esto es, una de la cuerda grave, y dos de la aguda, lo que està tan lexos de hacerla dissonante, que antes aquella variedad la hace mas agradable al sentido.”[7]

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Valencia y la música (IV)

            No menos sugerente resulta el título de este otro apartado: “Puede la Musica aprovechar mucho para la Medicina”. Aquí explica, sin abandonar el camino de la acústica, cómo las frecuencias sonoras, producidas por las diferentes notas, y su combinación, puede afectar nuestro estado de ánimo. Sigue leyendo

Valencia y la música (III)

            Otro gran aporte del Tratado, esta vez en el terreno de la orquestación, lo constituye su estudio de los instrumentos de la época. Habla del laúd, de la guitarra y otros instrumentos de cuerda, de los instrumentos de viento (pneumáticos) y también de los de percusión, que denomina crústicos o pulsátiles. Mención aparte requiere su estudio sobre la construcción de campanas, un arte venido a menos. Sigue leyendo

Valencia y la música (II)

          Continuando con el Tratado del padre Tosca, en el epígrafe 364 expone una regla acertada sobre cómo componer consonancias, aunque algo enrevesada, ya que utiliza quebrados para sumar intervalos (no olvidemos que era matemático). Hoy, esta operación se hace mediante una sencilla regla que consiste en sumar ambos intervalos y restar una unidad. Sigue leyendo

Valencia y la música (I)

           Valencia fue cuna, en otros tiempos, de una serie de nombres que figuran en la Historia, merecida o inmerecidamente, con mayor o menor fortuna. Entre ellos, el poeta Ibn al-Abbar, el humanista Luis Vives[1], el botánico Antonio José Cavanilles, el novelista Blasco Ibáñez, y otros menos conocidos, como Tomàs Vicent Tosca i Mascó, más conocido como “el padre Tosca”. Sigue leyendo

La música es de todos

            La SGAE, presa del latrocinio al que la someten día y noche los usuarios de P2P, se parece bastante a esos galeones españoles del periodo colonial que eran interceptados por los piratas antes de cruzar el Atlántico. Igual que entonces, ninguna de las posturas parece totalmente justa, ni la de los piratas, ni la de los señores del galeón. Sigue leyendo