Día de permiso (completo)

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Día de Permiso (XVI)

Ahora sonreía, jugueteando con la pulsera de cuero.

—Aquel primo… no sé lo que habrá hecho. Lo mismo está allí todavía, esperando.

—Y, ¿no te da vergüenza robar a un extranjero de esa forma?

—¡Venga ya! En absoluto. De algo hay que vivir, ¿no?

—Quiero decir… con tan poco arte. Sigue leyendo

Día de Permiso (XV)

El tipo de las patillas seguía dándome codazos.

—Tú, no te pierdas, que ahora viene lo mejor. Antes de llegar a la catedral, agarro así del brazo al alemán y le digo: “¿Sigues queriendo ver los tesoros?”. Y dice: “Sí, sí quiero”. Y le digo: “Recuerda que me arriesgo mucho”. Y aquel, venga a decir que sí, hasta que se cosca y saca la cartera. Debía llevar en ella todo lo que traía para las vacaciones.  Sigue leyendo

Día de Permiso (XI)

—Porque eran viejos, pero no eran mis abuelos. Vivían en una residencia y sus hijos no iban a visitarles, ni sus nietos, pero yo sí lo hice. Cada domingo de cada semana, durante cuatro años. Era muy fácil, me pillaba de paso cuando me iba de… Bueno, cuando iba a cierto sitio. Sigue leyendo