Un asunto de bragas (I)

Caminaba a toda prisa y ella me seguía a duras penas. Llevábamos tres hoteles y no había forma de conseguir habitación. Todos llenos. La feria del mueble es todo un acontecimiento en esta ciudad, y por lo visto ningún comercial del país quería perdérselo. Los recepcionistas se reían: este infeliz acaba de ligar, lleva un calentón de miedo y no va encontrar habitación. Sigue leyendo